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¿Ser autónomo o empresa?

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Aunque puede haber excepciones, a la hora de iniciar un negocio se suele recurrir a ser trabajador por cuenta propia. A menos que se trate de un negocio grande, con amplias posibilidades de expansión o ciertas razones que creen la necesidad de crear una empresa.

Una de las principales razones para optar por ser autónomo es que los trámites son mucho más rápidos y sencillos, y además es más económico. Con la tarifa plana en España, el primer año solo se pagará 60 euros de cuota y los gastos propios de la actividad.

Darte de alta como autónomo o empresa

El proceso de constitución de autónomo es mucho más sencillo, ya que solo se requiere darse de alta en la Seguridad Social en la RETA y en Hacienda. Una sociedad limitada precisa más gestiones y sus trámites pueden alargarse un mes, aunque cada vez son más sencillos.

Ya te hemos comentado cómo darte de alta como autónomo. Si lo que quieres es crear una SL requieres la denominación social, domicilio social, capital social, objeto social, listado de socios y configurar los órganos de administración. Requiere varios trámites y un capital social mínimo de 3000 euros.

Una de las ventajas de tener una sociedad se encuentra a la hora de obtener financiación, ya que las entidades financieras suelen ofrecer mejores condiciones de financiación y aprobar más préstamos a empresas que a autónomos. Si quieres ampliar tu negocio u obtener financiación, puedes ver más interesante una empresa.

Cuota autónomos y SL

Los autónomos que inicien su actividad por primera vez tendrán una tarifa plana de 60 euros el primer año. Después, un 50% de bonificaciones sobre la cuota de autónomos de los siguientes 6 meses y un 30% los otros siguientes. En la Sociedad Limitada, tendrás que pagar la cuota completa, más de 364 euros mensuales.

Las cuotas y gestiones de los autónomos son más sencillas, ya que se suelen ocupar de las facturas, números, registros contables, impuestos trimestrales y declaración de la Renta, o contratar una asesoría. Las sociedades limitadas tienen que asumir más gestiones.

Impuestos de autónomos y empresas

El impuesto de sociedades es un tipo fijo, actualmente del 25%. Sin embargo, los autónomos pagan más cuando más ganen ya que el IPRPF tiene carácter progresivo desde el 15%. Por eso, llegado a cierto nivel de facturación conviene pasarse a SL.

Generalmente podemos decir, aunque esto es algo que debes valorar en función de tus circunstancias y necesidades, que conviene pasarse a SL cuando las ganancias superan los 40.000 euros. Si superas esta cantidad como autónomo tendrás que pagar más impuestos que si tuvieras una empresa.

Puedes empezar siendo autónomo, pero cuando llegue este nivel de facturación o antes plantearte pasar a crear una empresa.

Cuándo o por qué pasarse de autónomo a una Sociedad Limitada

Menos carga fiscal a partir de cierta facturación. Al inicio de la actividad, el IRPF pagado puede ir del 9% a nuevos profesionales al 15%, aunque a medida que aumentan los ingresos puede subir hasta un 52-56%. Llegado cierto punto, compensa pasar a una SL en que los impuestos son del 25%, un 15% en nuevas sociedades. Suele compensar a partir de los 40.000 euros de beneficios, aunque lo mejor es hacer cuentas.

Protección del patrimonio personal. Los autónomos tienen que afrontar todas las deudas de la actividad con sus bienes personales, mientras que la SL tiene responsabilidad limitada del capital aportado y no sobre los propios bienes. Esta es la principal razón por la que algunos inician actividad como empresa, o lo hacen antes de llegar a la facturación antes indicada.

Financiación y nuevos socios. Es mucho más fácil acceder a financiación si se es empresa, incluso conseguir nuevos socios, prestamistas y demás. A la hora de que el negocio crezca, comprar nuevas herramientas o tecnologías, introducir nuevos productos o servicios o buscar financiación, suele ser mejor tener una empresa. Los socios valoran más la continuidad y seriedad que les da una empresa, además de que es más fácil establecer las condiciones con ella.

Mejor imagen y reputación. Los autónomos no están tan bien vistos como las empresas, siendo estas las que dan una imagen de profesionalidad, seriedad y continuidad. Por ello, muchos prefieren hacer negocios con empresas. Esto ya no solo es interesante a nivel de financiación, sino también de trabajar en sectores muy competentes y con grandes empresas.

Por lo tanto, las S.L. tienen una capacidad mayor para negociar con las entidades bancarias y con grandes empresas y suelen dar una imagen de mayor confianza a proveedores y clientes.

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