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Aproximación jurídica ante la polémica generada

Ante la polémica generada y el debate abierto ya en muchos Blogs acerca de la asignación de nombres de dominio «notorios» a terceros, me he visto en la «necesidad», por defecto profesional, de aproximar y delimitar sin ánimo concluyente esta cuestión desde un punto de vista legal.

Efectivamente, la ORDEN CTE/662/2003 que desarrollaba originariamente el Plan de Dominios de Internet, conforme a lo determinado por la Ley 34/2002, confirma el mismo criterio para la asignación de los «punto es» que el utilizado para los nombres de dominio genéricos (.com etc.) desde su aparición. Este no es más que el criterio de que el primero en llegar, es el que registra el dominio y adquiere los derechos sobre el mismo. Es clara al respecto también la Orden ITC/1542/2005, que viene a derogar la anteriormente mencionada Orden, al establecer que «los nombres de dominio de segundo nivel bajo el .es se asignarán atendiendo a un criterio de prioridad temporal en la solicitud«.

Sobre la cuestión relativa a la legitimación para poder solicitar un dominio territorial .es, la anteriormente vigente Orden de 2003, precisamente para evitar la problemática surgida en torno a la originaria ciberocupación de los punto .com, prevenía que «se asignarán al primer solicitante que tenga derecho a ello y que reúna los requisitos establecidos en este Plan«.

Según este texto, además de las correpondientes instituciones nacionales e internacionales, que no vienen al caso, estarían legitimados para solicitar nombres de dominio «punto es» «las personas físicas españolas o extranjeras que residan legalmente en España, las entidades con o sin personalidad jurídica constituidas conforme a la legislación española y las primeras sucursales, debidamente inscritas en el Registro Mercantil, de sociedades extranjeras legalmente constituidas».

Por su parte, la Orden ITC/1542/2005, en su objetivo de «avanzar de forma decidida en una mayor flexibilización«, establece de forma explícita en su ¿exposición de motivos? que «el nuevo Plan extiende la legitimación para la asignación de nombres de dominio a cualquier persona física o jurídica y a las entidades sin personalidad que tengan intereses o mantengan vínculos con España«.

Pero además, establece que «dichos conceptos han de entenderse en un sentido amplio y abarcarían, en principio, a las personas físicas o jurídicas y a las entidades sin personalidad domiciliadas, residentes o establecidas en España, a las que quieran dirigir total o parcialmente sus servicios al mercado español, así como a las que quieran ofrecer información, productos o servicios que estén vinculados cultural, histórica o socialmente con España

Tanto la derogada como la vigente, cada una a su manera, vienen a desarrollar lo establecido por la polémica Ley 34/2002 (LSSI), que determina en su Disposición Adicional Sexta que «podrán solicitar la asignación de nombres de dominio todas las personas o entidades, con o sin personalidad jurídica, que tengan intereses o mantengan vínculos con España, siempre que reúnan los demás requisitos exigibles para la obtención de un nombre de dominio.»

Acudiendo a un caso concreto que se denuncia estos días, por ejemplo, el del Blog Microsiervos.com, su terminación «punto es» habría sido concedida a una ¿empresa? de Hong Kong. Conforme a la anteriormente establecido, en relación a la regulación vigente, habría que acreditar los extremos referidos sobre la falta de legitimación de esta empresa, lo que resulta difícil ante el nuevo texto. Conceptos los suyos dignos de desarrollo jurispridencial. Pero también, cabe pretender la aplicación prevalente de otras normas en vigencia como luego se introducirá.

Para mayor «flexibilización», el texto de 2005, como no parece hacer el de 2003, establece que «los nombres de dominio de segundo nivel bajo el .es, se asignarán -generalmente- sin comprobación previa«, lo que podría resultar en cierto modo incompatible con el establecimiento de base de unos requisitos de legitimación, que a tenor de esto, no se observarían, al menos inicialmente.

No obstante, sí se previene en la Orden ITC/1542/2005 que «la autoridad de asignación verificará, por sí o por terceros debidamente cualificados, con carácter previo a su asignación, la concurrencia en los solicitantes de los derechos o requisitos que justifiquen la asignación de nombres de dominio que se soliciten durante el procedimiento inicial«.

Sobre la inicial consideración del texto de 2003 de que el dominio se concederá «al primer solicitante que tenga derecho a ello» y teniendo en cuenta la vigente aplicación de la Ley de Marcas, se hace necesario introducir en el debate la existencia de «marcas o nombres comerciales notorios y renombrados registrados«, que constituyen legalmente derechos. Las marcas y nombres comerciales notorios son «los que, por su volumen de ventas, duración, intensidad o alcance geográfico de su uso, valoración o prestigio alcanzado en el mercado o por cualquier otra causa, sean generalmente conocidos por el sector pertinente del público al que se destinan los productos, servicios o actividades que distinguen dicha marca o nombre comercial«.

Al respecto de ello, el texto de 2005, además de eliminar la distinción que realizaba el anterior sobre dominios regulares y especiales, «para evitar situaciones de abuso en la fase inicial de puesta en marcha de las nuevas reglas aplicables al .es», previene un período de registro escalonado, aplicable a los nombres de dominio de segundo nivel. Y esto para favorecer que las Administraciones Públicas, las oficinas diplomáticas debidamente acreditadas en España, las organizaciones internacionales a las que España pertenezca o las entidades resultantes de acuerdos o convenios internacionales suscritos por España y los titulares de derechos de propiedad industrial puedan registrar sus nombres antes de la apertura al público en general del registro de nombres de dominio«.

En este sentido, su Disposición Transitoria Primera establece que la segunda fase del registro escalonado estará abierta a solicitudes de nombres de dominio relativas a «denominaciones de fundaciones, asociaciones y empresas. Asimismo, estará abierta a solicitudes de nombres de dominio relativos a nombres comerciales, marcas registradas, denominaciones de origen u otros derechos de propiedad industrial protegidos en España. A estos solos efectos, mantendrán su aplicabilidad las normas de derivación contenidas en el punto 1 del apartado 8 de la Orden CTE/ 662/2003, de 18 de marzo, por la que se aprueba el Plan Nacional de nombres de dominio de Internet bajo el código de país correspondiente a España (.es)»

Este punto 1 del Apartado 8 viene a regular:«Octavo. Normas de derivación de nombres de dominio de segundo nivel.

1. Las entidades a las que se refiere el apartado sexto podrán solicitar la asignación de los siguientes nombres de dominio: El nombre completo de la organización, tal como aparece en su norma de creación, escritura o documento de constitución o, en su caso, de modificación, sin que sea obligatoria la inclusión de la indicación o abreviatura de su forma social. Un nombre abreviado del nombre completo de la organización que la identifique de forma inequívoca.

En ningún caso, podrán asignarse nombres abreviados que no se correspondan razonable e intuitivamente con el nombre completo de dicha organización. Uno o varios nombres comerciales o marcas de los que sean titulares o licenciatarios y que se encuentren legalmente registrados en la Oficina Española de Patentes y Marcas, en la Oficina de Armonización del Mercado Interior o en la Oficina Internacional de la Propiedad Intelectual, siempre que, en este último caso, la marca internacional sea eficaz en España. El licenciatario deberá contar con el consentimiento del titular de la marca o del nombre comercial para su utilización a efectos de la asignación de un nombre de dominio.

El nombre de dominio coincidirá literalmente con la inscripción del nombre comercial o marca. Sin embargo, podrá admitirse la asignación como nombre de dominio de la parte denominativa de una marca o nombre comercial mixtos o la agregación al tenor literal de una marca o nombre comercial de su cualificación por clase de acuerdo con la Clasificación Internacional de Productos y Servicios del Arreglo de Niza, siempre que no se vulneren las demás normas previstas en el apartado séptimo.

Sólo se asignará un nombre de dominio por cada marca o nombre comercial del que sea titular o, en su caso, licenciatario el solicitante. Las denominaciones de origen cuando quien solicite su asignación sea su Consejo Regulador».

Por otra parte, se regula por el texto ministerial vigente que»la responsabilidad del uso de un nombre de dominio y el respeto a los derechos de propiedad intelectual e industrial corresponde a la persona u organización a la que se haya asignado dicho nombre de dominio«. Y ello para contemplar los supuestos casos en los que se pretenda hacer prevalecer jurídicamente los derechos propios conforme a la legislación sobre Marcas vigente, frente a terceros usuarios de dominios sin intereses legítimos sobre las mismas.

Como ha podido observarse por lo hasta ahora establecido, y desde el criterio comparativo seguido, la modificaciones normativas introducidas por el texto de 2005 en relación al de 2003, no han hecho más que «flexibilizar» el procedimiento de asignación de los «punto es».

A pesar de ello, tal y como hace explítica la Orden vigente, «esta mayor libertad» -ella misma así lo califica- irá compensada, a efectos «de garantizar una adecuada seguridad y fiabilidad«, con un «nuevo sistema controlado de transmisión de los nombres de dominio, desincentivando de este modo los registros abusivos y especulativos», y con la articulación de un sistema extrajudicial de resolución de controversias, cuyos principios rectores se incluyen en el Plan, manteniéndose además la posibilidad de que la autoridad de asignación compruebe de oficio o a instancia de parte el cumplimiento de los requisitos establecidos en el Plan: 1. Transmisión de nombres: La Orden no concreta los mecanismos que se utilizarán para articular lo anterior de una manera clara. Se establece vágamente que para la transmisión de estos dominios, el adquierente debe cumplir con el Plan y que debe contar con la aprobación del anterior titular. Faltaría más.\r\n\r\n2. Sistema extrajudicial: Los titulares de nombres de dominio de segundo o tercer nivel se someterán al sistema de resolución extrajudicial de conflictos previsto en la disposición adicional única de la Orden, «sin perjuicio de las eventuales acciones judiciales que las partes puedan ejercitar«. Se indica al respecto que es un procedimiento «sobre la utilización de nombres de dominio en relación con, entre otros, los derechos de propiedad industrial protegidos en España, tales como los nombres comerciales, marcas protegidas, denominaciones de origen, nombres de empresas; o con las denominaciones oficiales o generalmente reconocibles de Administraciones Públicas y organismos públicos españoles«.\r\n\r\n3. Comprobación de oficio o a instancia de parte del cumplimiento de requisitos de concesión: Se establece que «en los procedimientos iniciados a instancia de parte, la única pretensión que podrá ejercitarse será la de la cancelación del nombre de dominio por incumplimiento de alguna de las condiciones generales a que está sometida su asignación referidas en este Plan, sin perjuicio del derecho de las partes a acudir a la jurisdicción competente. La persona o entidad que haya instado la iniciación del procedimiento tendrá preferencia para la obtención del nombre de dominio, si presenta su solicitud en el plazo que se establezca en las normas de procedimiento«.

No conviene por último obviar las alegaciones y el Recurso de Alzada (1 mes) que se podrían interponer por la «irregular» concesión de un dominio de estas características. No podemos olvidar tampoco que RED.es, de la que depende ESNIC, es una entidad pública del Ministerio de Industria. En este punto conviene aludir a la posibilidad también existente de iniciar la vía judicial, mediante la interposición de las acciones que correspondan ante la Jurisdicción competente.

Considerando todo lo anterior, y como no podría ser de otra manera, en relación al caso concreto que se pudiera plantear, habría que iniciar las actuaciones que correspondieran, atendiendo a sus particularidades y previo estudio del asunto con mayor precisión y profundidad, tal y como no se ha pretendido en este artículo.

SE HAN EFECTUADO MODIFICACIONES DE ESTILO A LAS 16:23 HORAS SOBRE EL TEXTO ORIGINALMENTE POSTEADO.

blogdominios.com

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el tesoro de otros…

Desde hace meses sigo el ránking de dominios vendidos ofrecido por DNJOURNAL.

Llama la atención la gran importancia que está adquiriendo la compra de dominios mediante empresas como SnapNames.

Resulta curioso como dominios que han sido abandonados por sus anteriores propietarios pueden alcanzar cifras significativas en este submercado. Me hace recordar aquel refrán de que «la basura de unos puede ser un tesoro para otros».

Hace unos meses Carlos Blanco se refería a esta cuestión con un post en el que inteligentemente se preguntaba: ¿Por qué abandonan dominios tan interesantes?

En primer lugar porque parece existir personas que una vez desarrollado un proyecto-web que no ha funcionado, abandonan estos dominios, sin pararse a valorar la importancia que el mismo podría tener para su explotación mediante publicidad por click o en el mercado secundario de compra-venta. Máxime cuando en muchas ocasiones, estos dominios son interesantes ya no sólo por la calidad de su nombre, sino por su posicionamiento en buscadores, número de visitas, etc.

También porque algunos entran en el mercado de dominios pensando que la reventa es inmediata, lo que en la mayoría de las ocasiones no es así. Cuando advierten que nadie se interesa en el corto plazo por su dominio, que incluso han pretendido vender de forma sobrevalorada, los abandonan sin más.

En otros muchos casos la liberalización de los dominios podría proceder de aquellos que buscan una rentabilidad instantánea mediante el sistema PPC (publicidad por click), y ante los bajos niveles de monetización, optan por la no renovación.

Es posible también que en algunos casos, estos buenos dominios hayan podido liberalizarse tras el fallecimiento de su propietario, bien porque sus herederos no conocían la existencia de la cartera o porque no le dieron la importancia que realmente tenía.

Parece por tanto que los motivos y causas de estas «irracionales» liberaciones son diversas.

Hace un tiempo se podían comprar dominios de cierta calidad, sin tener que recurrir a este submercado. Para ello se hace necesario llevar el seguimiento mediante el whois del dominio según los diferentes periodos, y en el momento adecuado, registrarlo manualmente como cualquier otro. De esta manera por ejemplo, registré entorno.net hace unos años.

No obstante, conforme el mercado de dominios madura, cada vez es más difícil adquirir dominios mediante el registro manual. Porque cada vez se ponen más en práctica estos mecanismos para incrementar las posibilidades de registro de los dominios, a pesar del incremento que ello ocasiona sobre el precio. A esto contribuyen las propias compañías más importantes de registro de nombres de dominio, como Godaddy, que han advertido el negocio, y han puesto en marcha plataformas de reventa para aquellos dominios que registrados con ellos, son anulados o no renovados por sus clientes, antes de volverlos a poner en libre circulación.

La consolidación del mercado y el uso de estas herramientas para la captura de dominios, está encareciendo el registro de estos abandonados pero deseados dominios, lo que puede llevar al sector a concentrarse en manos de corporaciones con mayores recursos económicos que se encuentran radicadas sobretodo en EEUU, donde el mismo se encuentra más desarrollado, tal y como advertimos en ocasiones anteriores.

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Otros apuntes sobre valoración de dominios

La valoración económica es una de las cuestiones quizá más debatida y controvertida en relación a los dominios de Internet.

Este asunto llama nuestra atención, por esto ya hemos escrito en ocasiones anteriores sobre ello.

Hace unos días se ha efectuado la venta del dominio On.com por $635,000. En 2005, entre otras llamativas operaciones, se cerró la venta de fish.com por más de un millón de dolares.

En blogdominios.com también hablamos en su momento sobre la venta del dominio sex.com por diez millones de dólares, hasta ahora la mayor cantidad conocida pagada en la historia de este incipiente mercado.

¿Cómo se valora un dominio de Internet? Con sus excepciones, de manera generalizada se están fijando una serie de criterios, que sumados en mayor o menor número, se tienen en cuenta a la hora de determinar el valor de un dominio de Internet, y que son, entre otros, los siguientes:

Nombres genéricos (ejemplo, fish.com ). Porque mejoran el tipeo directo, lo que no significa que se traduzca necesariamente en un PPC más óptimo que otros dominios menos genéricos.

Los dominios .com normalmente suelen considerarse de mayor valor que los .net y resto de dominios mundiales. El .com es el dominio de referencia mundial.

En Dnsystem estiman que un nombre en cualquiera de los dominios mundiales (.net, .info, etc) vale más que el mismo nombre en un dominio de un país específico (por ejemplo, el punto es). En relación a esto tengo mis sinceras dudas. Algunos inversores en nombres de dominios advierten que los punto es pueden llegar a tener más type-in, lo que no he contrastado.

Perspectivas y capacidad económica del sector. Aquí se refiere a que valdrá generalmente más el dominio coches.com que alpargatas.com, dado que el sector económico del automóvil es mucho más dinámico e importante que el otro. En relación a esta cuestión viene a colación el dominio sex.com, al que anteriormente hacíamos referencia. El sexo es uno de los sectores más desarrollados y consolidados de la Red y con mayores perspectivas de crecimiento, lo que indudablemente ha influido en la valoración de este dominio.

Idioma. Generalmente se suele dar mejor valoración a un dominio en inglés que a uno en castellano. En definitiva, se considera que cuanta mayor implantación tenga ese idioma, más valor tendría el dominio en cuestión, dado que su público objetivo es mayor. Tampoco cabe olvidar la importancia de los dominios multilingües.

Longitud de la palabra. Se suele dar mejor valoración a los dominios más cortos. De hecho, la mayoría de combinaciones posibles entre dos y tres letras están registradas y se cotizan bastante bien.

Utilidad para crear subdominios o combinaciones comerciales. Ejemplo, devalencia.com permite crear los subdominios fallas.devalencia.com, hoteles.devalencia.com, etc.

Influye generalmente de manera negativa en la valoración de un dominio la existencia de guiones u otros caracteres confusos. Por ejemplo, se considera mejor el dominio ciudadreal.com que ciudad-real.com.

En este mismo sentido, conforme a esta regla, sería preferible el dominio amados.com a ama2.com, ya que la confusión generada entre la dicción del mismo y la efectiva escritura de la dirección de destino puede generar la pérdida de visitantes en favor del primero que se considera en primera escritura más lógico normalmente.

No obstante, éste como el resto de criterios, tiene sus excepciones, lo que nos hace ver que NO estamos ante reglas irrefutables. Planteemos por ejemplo, el caso de la empresa española de telecomunicaciones Uni2, que tiene la marca Uni2 y el dominio Uni2.es

En base a estos y otros criterios, hay algunos sitios en los que se ofrece un sistema de valoración automática de dominios.

Si a modo de curiosidad queremos utilizar estos mecanismos on-line gratuitos de valoración, hay que ser estricto en la señalización de los criterios que van a ser tenidos en cuenta a la hora de realizar el cálculo y moderado en la consideración de los resultados.

Por otra parte, aclarar que los criterios anteriores (no están quizá todos los que son) no son más que meros criterios generales de valoración. Por tanto, como se ha introducido, caben multitud de excepciones.

Para determinar pues el punto inicial de la negociación en esta difícil tarea de la valoración de los dominios quizá lo más recomendable sea tener en cuenta los criterios fijados -con las puntualizaciones establecidas-, estudiar los precios pagados por dominios similares (lo que es sinceramente complejo) y solicitar una valoración a empresas como Sedo, cuyo resultado nos permitirá emprender el proceso desde un punto tal vez más objetivo, lejos de apasionamientos personales sobre nuestros dominios, cuyos precios (normalmente) sobreestimamos.

Esto anterior sin olvidar una obviedad: que lo más importante a la hora de llevar a buen término una venta es llegar a la cantidad óptima por la que alguien no sólo está dispuesto a vender, sino también, otro a comprar; y ello en base a criterios objetivos, pero también en base a otros subjetivos difícilmente catalogables. En este sentido, considero de nuevo el factor del coleccionismo, al que veo abocado este sector, tal y como ya he comentado en ocasiones anteriores.

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El domainer no solo compra dominios para venderlos

Además de que mucha gente a veces tiende a confundir el domaining con la ciberocupación, que no tienen nada que ver, algunas veces se piensa que el domainer compra dominios con la única finalidad de venderlos.

Pues no siempre es así. Muchos domainers también adquieren dominios para desarrollarlos, convertirlos en activo, o incluso, para coleccionarlos, ya que cada vez es mayor el impacto del coleccionismo en este mercado.

Por tanto, así como me parece erróneo caer en el simplismo de que cuantos más dominios se tienen mejor domainer se es, también me lo parece medir la calidad de un domainer según las ventas que efectúa. También hay que atender a otros factores. El domaining es mucho más.

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Reflexiones sobre el mercado de compra-venta de dominios

Lógicamente no existen reglas irrefutables en el sector de la compraventa de nombres de dominio que permitan determinar en un sentido concluyente y cerrado los criterios que influyen en la valoración de éstos, en cuanto a que el de la compra-venta de dominios, como el resto de sectores, también depende de las reglas económicas establecidas por el propio mercado.

Poco se aclara -o mucho- con la afirmación en este sentido realizada. Pero creo que esto hay que considerarlo en el punto de partida de esta arriesgada reflexión.

El mercado de dominios es limitado y excluyente. Es limitado en el sentido de que aunque existan muchos nombres y combinaciones posibles, los dominios son limitados, lo que lógicamente pudiera afectar, sobre todo en el futuro, al mercado. Pero quizá más importante que lo anterior sea la circunstancia que nos permite afirmar que el mercado de dominios es excluyente. Esto es así porque solo un registrante puede tener un concreto dominio en su Haber. Esta circunstancia -inherente a la propia configuración técnica de los nombres de dominio- sin lugar a dudas, afecta de una manera innegable al mercado en cuestión. Porque si varias personas pudieran registrar a la vez www.viajes.com, el gurú de los dominios Chris Chena, ¿hubiera pagado lo mismo por este dominio? Tal vez no. Ello hace que el propio dominio constituya por sí mismo «marca«. Signo distintivo en Internet irrepetible. Irrepetible al igual que una obra de arte original firmada por su autor.

La evidente relación entre marca y nombres de dominio hizo aparecer el fenómeno de la ciberocupación y la posterior reacción de los propietarios de las marcas «tradicionales» ciberocupadas. Porque un ciberocupa es una persona que sin interés legítimo, registra a sabiendas el dominio de internet relacionado con una marca preexistente con un fin lucrativo y especulativo, en cuanto a que se aprovecha del tráfico y notoriedad generados por la marca-originaria, que por contra, no desea que se constituya una marca-internet paralela a la propia en perjuicio de sus intereses directos e indirectos.

Muchas de las cuestiones hasta este punto planteadas me permiten pensar que el de los dominios de Internet, tiene comportamientos similares a otros mercados relacionados con el coleccionismo.

Efectivamente, en un principio podría considerarse el registro de nombres de dominio desde el punto de vista de su posterior desarrollo mercantil en su sentido más estricto. Esto es, comprar un dominio -con buena fe- para posteriormente venderlo a empresas que lo quieran explotar comercial o publicitariamente como marca o incluso, desarrollarlo directamente su propietario. Por ejemplo, el caso del inversor que registró TERRA.COM y posteriormente lo vendió a una empresa española que pensó desarrollar una marca en base a ese nombre pre-registrado.

Pero este mercado, como ya habíamos indicado, se verá afectado por el fenómeno del coleccionismo. Quiere esto decir que los dominios de internet no sólo se venderán entre empresas o personas físicas para su directa y estricta explotación mercantil, sino también desde su consideración como objetos inmateriales anhelados por coleccionistas (similar al de obras de arte, sellos etc.), con sus particulares -y a veces irracionales- criterios de valoración.

Por supuesto que esta última consideración no hace más que incrementar las perspectivas del sector del registro de dominios. Ya quisieran por ejemplo, los cultivadores de productos perecederos que gran parte de su oferta fuera destinada no solo al mercado en su estricto sentido (venta en mercados, etc), sino también al del coleccionismo. Porque la demanda de esos productos sería mayor, lo que por supuesto, en base a los pricipios básicos de la Economía, afectaría de manera positiva en la determinación de su precio.

Y es que el coleccionismo por sí mismo constituye un importante mercado que repercute de una manera considerable sobre los sectores en los que actúa. Sólo hay que pensar en el volumen de negocio generado en torno a la numismática, filatelia, coleccionismo de vehículos, obras de arte, etc. Por tanto, esta circunstancia supone una realidad que no conviene obviar en el incipiente mercado de los nombres de dominio.